Páginas

miércoles, 28 de noviembre de 2012

SuspiAdriana



27 de noviembre de 2012


Hoy sí que hemos suspirado toda la clase con el postre casero de Adriana.  ¡Estaba decilioso!



Aquí os deja la receta para que podáis hacerlo en familia.







Ingredientes:

- Tartaletas
- 125 gr mantequilla con sal
- 125 gr azúcar
- 8 quesitos
- 2 huevos
- azúcar glas
- mucho Amor

Preparación:

- Verter todos los ingredientes en un recipiente y mezclarlos bien.
- Llenar las tartaletas con la mezcla.
- Introducir en el horno, precalentado ya, a 200º durante 15 min, hasta que se vean doraditas.
- Una vez horneadas, las espolvoreamos con el azúcar glas.
- ¡Y a comer!


Brownies de Yaiza

28 de noviembre de 2012

Hoy, Yaiza y su familia nos han invitado a saborear unos deliciosos Brownies hechos con mucho amor.

Nos han dejado la receta para que podáis elaborarlo con vuestros papás.





 Ingredientes:

- 8 huevos
- 200 gr mantequilla
- 200 gr harina
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla
- 400 gr chocolate negro para fundir
- 2 cucharadas de levadura
- 300 gr azúcar moreno
- nueces o almendras (o lo que se quiera)
- Kilos y kilos de Amor y Cariño

Preparación:

- Fundimos el chocolate con la mantequilla.
- Batimos los huevos y añadimos el azúcar y la harina tamizada sin dejar de remover.
- Echamos la vainilla y la levadura y añadimos el chocolate removiendo bien.
- La colocamos en una bandeja untada con mantequilla y la metemos al horno 35 min.
- ¡Y ya está listo para comer!

viernes, 23 de noviembre de 2012

El susto de Celia


Esta semana los niños de 3º A, pudimos disfrutar de una estupenda historia que nos contó nuestra compañera Lucía Aznar.

Además la historia vino con susto, que casi nos mata, ¿recordáis?

Aquí os dejo una foto y la historia por si la queréis releer.





El susto de Celia



¡Mamá!, ¡mamá! –gritaba Álvaro mientras corría despavorido hacia la habitación de sus padres.

¿Qué te sucede hijo? – le preguntó mamá.

Hay una mano mamá. Hay una mano verde y peluda. Me ha agarrado de los pies y me apretaba muy fuerte. La mano hablaba mamá.Me decñia que me iba a arrastrar al ático para encerrarme hasta que dejase de ser un enano “cobardita”

¡Celia! – grito mamá
La puerta de la habitación de la niña se abrió y asomó una carita pecosa - ¿Qué pasa mami?

¿Cuántas veces te he dicho que no asustes a tu hermano, Celia? – le preguntó mamá.

Una amplia sonrisa se dibujó en la cara de la niña. –Es que es tan divertido, mami…

Celia tenía 12 años, dos más que su hermano pequeño Álvaro.
Era una niña alegre, listilla, traviesa y con una desbordante imaginación. Lo que más le gustaba en el mundo era asustar a Álvaro.
Inventaba historias de monstruos “comeniños” de vampiros “chupa-sangre” o de brujas que convertían a los hermanos pequeños en sapos para después cocinarlos en sus calderos.
Aprovechaba cualquier ocasión para asustar a su hermanito. Se escondía detrás de las puertas, se metía dentro de los armarios, se colaba debajo de las camas y le encantaba disfrazarse de la manera más terrorífica.

Me da igual que protestes Celia. No vas a venir con nosotros al Centro Comercial. Estás castigada. – le dijo mamá, mientras Celia no paraba de quejarse.

Tienes la cena en el microondas. Haz los deberes y recuerda que bajo ningún concepto debes de abrir la puerta a nadie. Y nada de tele. Llegaremos alrededor de las diez. ¿Lo has entendido todo? – Si ,mamá, dijo Celia con desgana.

No era justo. Sólo le había dado un susto pequeñito. Tampoco había sido para tanto. No entendía porqué mamá se había enfadado tanto.

Esperó a que el coche se alejara por el camino y bajó corriendo al salón. Decidió que los deberes tampoco corrían tanta prisa. Era viernes y tenía todo el fin de semana para terminarlos. ¿Verdura? ¡Puaf! Un bol de palomitas con mantequilla sería mejor cena. Y de postre… ¡helado!

Celia se había quedado dormida en el sofá. Miró el reloj y advirtió que eran más de las doce. Se levanto enfadada. Seguro que estaban en la hamburguesería. ¡No era justo!

De repente. Calló en la cuenta de que estaba sola en casa y que era la hora de las brujas. Celia no seas tonta, si las brujas no existen, se dijo a sí misma. Una risa atronadora llenó el salón y notó como a su espalda una sombra cruzaba el comedor.

Celia corrió despavorida hacia la puerta principal. La abrió y cuando se disponía a salir pro primera vez en su vida sintió miedo. En el exterior se cernía la más negra oscuridad.

El viento agitaba las ramas de los árboles y daban en los cristales del piso de arriba. ¿Y sien realidad eraun vampiro esperando para que le abriese la ventana? Porque como le había contado as u hermano en vientos de ocasiones los vampiros tienen que ser invitados y una vez que les has dejado entrar estás perdido. Se abalanzan sobre ti y te chupan la sangre hasta que no queda ni una gota.

Iría a su habitación. Allí estaría segura. Subió todo lo deprisa que pudo la escalera y con un sonoro portazo cerró la puerta. Buscó el interruptos a tientas y lo pulsó. La luz no se encendía. ¡La luz no se encendía!

¡¡¡Ahhhhh!!! Algo peludo le había rozado el hombro. ¿Sería verdad que debajo de las camas y dentro de los armarios habitaban los monstruos con los que cada noche asustaba a su hermano?

Se metería en la cama y se taparía con la sábana hasta la cabeza. Si es lo que haría. Pero al instante deshecho la idea. ¿Acaso las sabanas la protegerían de los afilados colmillos del vampiro, de las garras del monstruo peludo o de la bruja con su maléfica risa?

Una mano empezó a zarandearla. Gritó, gritó todo lo fuerte que pudo y no dejó de gritar hasta que escuchó la voz de su madre intentando hacerla callar.

-          Celia ¿acaso te has vuelto loca? ¿No te das cuenta del susto que nos has dado?

Celia no dejaba de llorar y relataba entre hipidos lo que le había sucedido esa noche.

- ¡Ya está bien! Esto pasa de castaño a oscuro. Deja de decir mentiras. Los vampiros sólo existen en las películas, las brujas sólo viven en los cuentos de hadas y te puedo asegurar que los monstruos peludos no viven en los armarios ni esperan agazapados debajo de las camas para llevarse a los niños. Tienes demasiada imaginación y deberías usarla para algo más constructivo.

Juan, ¿crees que Celia habrá aprendido la lección? – preguntó la madre de Celia a su marido.

Estoy seguro cariño, estoy seguro…

Y es que lo que Celia no sabía es que sus padres y su hermano habían sido los responsables de todo aquello…

Los monstruos no existen niños… ¿o si?

Josefína, la gordibruja



Josefina, la
gordibruja


Mírala cómo va, montada en su escobita
parece un globo gigante sobre una culebrita
come todo lo que encuentra en la mesa y la despensa,
y se pone muy rechoncha, cada día más inmensa.
Mírala cómo baila, con su escoba y su sombrero
parece la gorda luna adornada de un lucero
pero siempre muy alegre, derrochando simpatía
con una sonrisa amplia, como su fisonomía.

Mírala tan graciosa, que figura más redonda
robusta bruja feliz luciendo falda rotonda
sin complejos, ni ataduras a la silueta muy fina
come todo lo que pilla esta bruja Josefina.

Mírala, tan gordita,
toda ella redondita

viernes, 16 de noviembre de 2012

La criatura del desván





 (pinchad sobre el título para escuchar la historia)


La primera noticia de la criatura del desván surgió cuando uno de los niños subió a buscar un viejo libro. Todo estaba oscuro, pero entre las sombras pudo ver claramente dos ojos que le miraban fijamente, desde lo alto, con gesto terrible. Eran dos ojos grandes, separados casi un metro, lo que daba idea del tamaño de la cabeza de aquel horrible ser, que se lanzó hacia el niño. Este gritó a todo pulmón, cerró la puerta con llave, y dejó al monstruo gruñendo en el desván.
Durante dos días el pueblo vivió aterrorizado. Los gruñidos del desván y los aporreos de la puerta continuaron, y las noticias de las crueldades de aquel "bicho" se extendían por todas partes. El número de tragedias y desgracias aumentaba, pero nadie tenía valor para subir al desván y plantar cara a la bestia.
Al poco pasó por allí un pescador noruego, cuyo barco ballenero había naufragado días atrás; parecía un auténtico lobo de mar indomable, un tipo duro; y aprovechando que conocía el idioma, los hombres del lugar le pidieron su ayuda para enfrentarse a la horrible criatura. El noruego no dudó en hacerlo a cambio de unas monedas, pero cuando al acercarse al desván escuchó los gruñidos de la bestia, torció el gesto, y bajando las escaleras pidió mucho más dinero, algunas herramientas, una gran red y un carro, pues si triunfaba quería llevarse aquel ser como trofeo.
A todo accedieron los del pueblo, que vieron cómo el noruego abría la puerta y desaparecía entre gritos profundos y estremecedores que cesaron al poco rato. Nunca más volvieron a ver al noruego ni a escuchar a la bestia. Tampoco nadie se atrevió a subir de nuevo al desván.
¿Queréis saber qué ocurrió tras la puerta? ¿Seguro?
Cuando el noruego abrió, pudo ver el ojo de Olav, su enorme y bravo timonel. El ojo se veía también reflejado en un espejo, dando la impresión de pertenecer a la misma cabeza, porque el otro ojo de Olav llevaba años cubierto por un parche. Ambos siguieron hablaron a gritos en su idioma, mientras el ballenero le contaba a su encerrado amigo que aquellas miedosas gentes le habían dado tanto dinero que podrían volver a tomar un barco y dedicarse a la pesca. Juntos encontraron la forma de escapar del desván, subir al carro y desaparecer para siempre.
Y así, el miedo, y sólo el miedo, empobreció a todo el pueblo y permitió recuperarse a los pescadores. Tal y como sigue ocurriendo hoy con muchas de nuestras cosas, en las que un miedo sin sentido nos lleva a hacer tonterías, e incluso permite a otros aprovecharse de ello.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Un jinete sin cabeza



Aquí os dejamos una historia que ha escrito un niño de mi clase de 3º  para nuestra sesión de "Rincón de la lectura".
Gracias Mario, nos ha gustado mucho!! 

Un  jinete  sin  cabeza

La leyenda cuenta que en un pueblo muy alejado de la ciuda, se contaban entre los pobladores que existía un jinete que corría las noche y que su caballo era muy hermoso.

La gente estaba muy extrañada, ya que sólo salía en las noches y vestía todo de negro, incluso su caballo que era de color negro también.

Una noche triste con lluvia, y con relámpagos, el jinete desapareció.

Con el tiempo y el paso de los años, la gente del pueblo ya lo había olvidado, pero una noche parecida a aquella en la que desapareció, el jinete se volvió a escuchar. En ésta ocasión, la curiosidad fue muy fuerte, y muchas personas se asomaron por las ventanas y puertas para ver quién era ese personaje.

Un relámpago cayó a pocos metros del jinete y éste lo iluminó. Al ver que no tenía cabeza, la gente, horrorizada, cerraron sus ventanas y puertas.

martes, 13 de noviembre de 2012

Los problemas ya no son Problema

Os dejamos una página genial donde puedes descargar unos cuadernillos imprimibles para que puedas entrenar en casa los problemas y te conviertas en un AS.

Si estas en 3º puedes empezar con "Problemas 1b" y continuar con los siguientes a medida que vayas avanzando.

Ver Cuadernillos.